Hay dias en que sinceramente tiraria todo a la mierda, sino fuera porque tengo que terminar de pagar la cuota de la tarjeta.
La emociones ocultas
La letra con sangre,
Los dedos en cruz.
El shampoo en los ojos,
La rodilla raspada
La nariz rota
Los celos
Las anginas de verano
La resaca de los sábados
La patada en el hígado
Los muertos en el placard
Vos
Y la certeza de que el dolor es simplemente un recuerdo

Cuando estoy así.
Sin vos
Sin la oscura calidez de tus piernas.
Sin el enchastre de tus versos.
Y sin lo insoportable de tu boca, todo me resulta como gritar, amor.
Desaforada. Desalmada. Desdichada.
Tu piel, es como si me levantara desnuda y pálida todo el tiempo.
Como un invierno crudo, queriendo verte llorar, desvelándome sobre un sol de noche.
Como manadas de lobos acéfalos, corriendo a los fantasmas del recuerdo tras de mi, mientras el monótono ruido de los colores del ocaso subrayan letanía, allá a lo lejos.
Ojala fueras tan simple, así como darte un cigarrillo. O como verte fumar, teniendo el control de un cuerpo perfecto, notándolo aún.
No quiero estar alrededor cuando todo esto ocurra. No quiero creerlo.
No quiero tenerlo aquí conmigo.
No voy a ser yo.
O incluso no lo haré yo.

Un día de éstos
Alguien va a acertar con nosotros
Y nos vamos a llevar una sorpresa
Sacudirán sus gabanes en nuestras frentes marchitas
Y dirán que todo ha muerto ya
Abrirán oscuras crueldades
Sobre camas frías
Sin gente
Sermonearan nuestros pasos
A la luz de las armas
Quebraran con eléctrica música
Nuestras genuinas muestras de libertad
Ansiosos sepultaran a las masas desclasadas
Bebiendo en sus rotas copas de amistad
Porque hay demasiada gente allí
No como uno,
No como aquel
Gente de subsuelo, de diván
Trozos de carne viva
Que merodean
Creen en la eternidad y en llegar a fin de mes
Gente que aun muerta, sigue viva
Algunos
Ni siquiera gente aún
Solo humanos que desean y sueñan con el elixir
Paralíticos, incapaces de dormir
Un día se darán cuenta de nosotros
Y nos acorralaran con histerias patológicas
Desnudando el mercurio
De aquellas voces ocultas
Que tanto pregonaban
A su pesar
Ese día, tan usual
De gente común
(Que suele ser fanática de otra gente más común)
Ese día, se darán cuenta de nosotros
Y nos vamos a llevar una sorpresa.
¿A quienes invitas a beber?
las nubes al revés nunca mojaron
Aquella casa donde no quieres entrar
pensabamos demasiado sin saltar tranqueras
Inutil explicarte ¿por qué?
caian pedazos de piel frias
amargo aquel trago
no pudiste salir de la selva
Asustado tu rebaño impune
galopaban sin cesar siempre
aunque su sustancia nunca acabara
extrañas fotografas sin tiempo

Deje de lavar mis manos
Desde el precioso momento aquel/ verde
En que una serpiente brotó, austera
De mis falanges lineales
Dispute a mis amigos
Compañeros de oficina/ inclusive vecinos
La hermosa cualidad
De sentir en mis manos
La delicadeza de aquel ofidio
Cada día despertaba reptando
Sentía descender mi cuerpo/ escamoso
Acostado sobre la mesa ratona
Lamiendo el aire desde lo lejos
Y así fui perdiendo mi reputación
En las noctámbulas conversaciones/ viciosas
Reventaba mis cascabeles opacos
Sobre alguna mesa de salón
Divagando de la soledad
Disfrazaba mis sentidos/ bifidos
Para desorientar a los malhechores
Que no entendían nunca, mi condición de mortal.